Bulos o fake news y estrategias de manipulación

Los bulos o fake news son noticias falsas que se difunden persiguiendo un objetivo que generalmente es perjudicar, dañar o arruniar a una persona o a un colectivo. Para no caer en manos de la manipulación, es importante saber identificar las noticias falsas. Proponemos estas pautas para detectar bulos:

1. Leer más allá del titular y leer la noticia entera, sin olvidar echar un ojo a la fecha de publicación.

2. Contrastar la información comprobando si esa noticia también se ha publicado en otros medios de comunicación.

3. Buscar la fuente de dónde proceden esos datos. Por ejemplo, son sospechosas páginas web desconocidas, información expuesta sin pruebas oficiales o afirmaciones hechas por personal no experto en la materia. En este caso es recomendable buscar más datos sobre el tema o sobre la persona que ha firmado el texto.

4. Revisar la URL de la página web porque muchas imitan a las páginas auténticas.

5. Observar las imágenes o vídeos que se difunden para tantear que no están manipulados o si su contexto original es distinto al de la noticia que ilustra en ese momento. Sería ideal averiguar de dónde viene dicha imagen o vídeo y su fecha original de publicación.




Desgraciadamente, los bulos no son la única forma de manipulación a la que nos enfrentamos. Noam Chomsky, gran pensador de nuestros tiempos, apunta que los medios de comunicación masivos (televisión, internet, radios, etc.) son la via principal por la cual los los mensajes llegan a la ciudadanía promedia. Pero esos medios de comunicación, no solo informan y entretienen, sino que además fomentan unos valores y unos comportamientos en las personas.

Este hecho es aprovechado por la clase dominante que también controla los medios de comunicación. Al vivir en un mundo donde la riqueza está concentrada en unas manos, se dan una serie de conflictos e intereses de clase, por lo que es necesaria una propaganda constante que permita a ese grupo dominante seguir con sus privilegios y dominando a las masas. Esto se consigue, entre otros factores, gracias a la manipulación mediática.

Debido a que Chomsky ha tratado este tema (destacamos aquí la lectura de “El control de los medios de comunicación”), se le ha atribuido de manera errónea el famoso texto sobre las 10 estrategias de manipulación mediática que en realidad fueron descritas por el francés Sylvain Timsit en el año 20021. Ese famoso decálogo de estrategias y técnicas que los “Amos del Mundo” (como Timsit dice) usan para la manipulación de la opinión pública y de la sociedad son:

1. Distracción. Consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes con información insignificante. La estrategia de la distracción es imprescindible para evitar que el público se interese por conocimientos esenciales como la ciencia, la psicología, la economía, etc. Por ejemplo, distraer la atención con programas de chismorreos y posteriores debates insustanciales sobre la vida de personas famosas.

2. Crear problemas para ofrecer soluciones, es decir, se crea un problema o una situación que busca que el público reaccione pidiendo las medidas que se quieren imponer. Por ejemplo, atemorizar a la población con que su casa puede ser ocupada para luego cambiar leyes sobre la vivienda que sólo favorece a los grandes multipropietarios de viviendas.

3. Degradación. Consiste en desgastar, deteriorar y desprestigiar poco a poco a lo largo de los años una condición socioeconómica para luego convertir en aceptable una medida que sin esa drgradación progesiva jamás hubiese sido aceptada por la población. Se evita así que la población se rebele y provoque una revolución. Es decir, es aplicar los cambios de forma gradual para que la reacción tanto política como pública sean también graduales y más fáciles de contener. Sería ejemplo de ello degradar la sanidad pública e ir desmantelándola poco a poco para hacer inevitable el aceptar una sanidad privada.

4. Diferir y dejar para mañana. Esta estrategia parte de la idea de que los seres humanos solemos aceptar con más facilidad un sacrificio futuro que uno inmediato puesto que suelen pensar que “todo irá mejor mañana” y que dicho sacrificio podría ser evitado en el futuro. Esa idea deja más tiempo al público a aceptar y acostumbrarse al cambio cuando llegue el momento. Así, una medida o decisión impopular puede ser introducida mucho más fácilmente y la ciudadanía se va acostumbrado a vivir de una manera menos satisfactoria. Por medio de la habituación se terminan normalizando ciertas circunstancias. Así, en el futuro la población ya resignasa no tendrá capacidad de demandar aquello por lo que al principio sí luchaba. Sylvain Timsit aquí pone de ejemplo la transición hacia el euro que se propuso en 1994 y 1995, pero que no se aplicó hasta el 2001.

5. Infantilizar al público con el fin de despertar en él una respuesta sumisa y dócil, carente de sentido crítico. Esto lo vemos en numerosos anuncios publicitarios donde se usan personajes, discursos, argumentos y melodías particularmente infantiles.

6. Apelar más a la emoción que a la reflexión es una técnica clásica de manipulación. Es más sencillo implantar mensajes que impacte en el registro emocional y sensible del público que a través de un razonamiento. Además de cortar el con su sentido crítico, el uso de las emociones (esperanza, miedo, tristeza…) permite abrir la puerta de acceso al incosciente para instaurar y colocar deseos, necesidades, temores o incluso normas de comportamiento de cómo deben ser las relaciones interpersonales. Entre otros mensajes que para manipular usan las emociones, en este caso concreto el miedo, estaría el decir que “los inmigrantes nos quitan el trabajo”.

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad para poder manipularlo y controlarlo mejor y más fácilmente.

8. Estimular para contribuir a la mediocridad y llenar de sentido positivo la ignorancia y la incultura. Por ejemplo, muchos jóvenes en ciertos programas alardean de que no han estudiado en la escuela y presumen de su ignorancia sobre historia, ciencias, etc. como si la cultura fuese algo negativo.

9. Reemplazar la revuelta por culpabilidad. Consiste en hacer creer al idividuo que es el único responsable de su desgracia porque es poco inteligente, tiene pocas capacidades o se esfuerza poco. Con esta visión sesgada de la realidad no es capaz de ver que forma parte de un sistema que tiende a la injusticia y a dar privilegios a solo una esfera de la sociedad. Así en vez de rebelarse contra el sistema se autodevalúa y autoculpabiliza, llevándole a un estado depresivo que entre otros efectos produce la pasividad y sin acción no hay revolución.

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. Sylvain Timsit expone que los avances científicos y tecnológicos han ayudado a una mejor comprensión de los seres humanos, pero no se ha generado un autoconocimiento a nivel individual, por lo que las élites continúan teniendo el saber y el control sobre la mayoría.

Si queremos ser una sociedad crítica y poco manipulable esta exposición puede servir de ayuda para no caer en las trampas que nos ponen los medios de comunicación. Sólo una sociedad culta y con juicio puede ser libre y tomar las riendas de su propio destino.

Sonia M. Prián




Fuentes:

https://www.euskadi.eus/entrada-blog/2020/7-pasos-que-debes-seguir-para-detectar-bulos-y-que-no-te-la-cuelen/web01-a2zesosa/es/

http://www.syti.net/ES/Manipulations.html

1 Timsit, S. (2002). Estrategias de manipulación. Las estrategias y las técnicas de los Amos del Mundo para la manipulación de la opinión pública y de la sociedad. Recuperado 25 de febrero de 2021. Disponible en http://www.syti.net/ES/Manipulations.html

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