Crianza con apego

Existen diversas maneras de criar a las niñas y niños. Según sus necesidades y sus circunstancias, la crianza que cada familia o tribu lleva a cabo, encaja dentro de unos modelos de crianza u otros, incluso es muy común que se mezclen características de diferentes modelos. Aquí hablaremos en concreto de la crianza con apego, que no debemos confundir con la crianza respetuosa. Mientras que la crianza con apego se centra en los primeros años de vida, la crianza respetuosa podría verse como una continuación de ese modelo de crianza, puesto que también resalta que una criatura, de la edad que sea, sigue necesitando crear vinculos de apego con adultos de confianza.

Empecemos por definir qué es el apego. El apego es el vínculo afectivo y emocional que se establece entre la criatura y la persona que la cuida. Los recién nacidos establecen esos enlaces afectivos con cualquier cuidadora o cuidador sensible y receptivo a interaccionar socialmente con ellos y que sean capaces de dedicarles tiempo. Y decimos la persona que cuida y no madre porque aunque la madre biológica suele ser la figura principal de apego, no siempre es así, puesto que ese papel lo puede ejercer cualquier persona que se comprometa a interaccionar con bebé y sea capaz de y reaccionar a sus señales. Se puede vislumbrar cuándo una persona se ha convertido en figura de apego en el momento que la criatura busca su contacto y proximidad y experimenta cierta ansiedad cuando la separan de ella. Así la figura de apego se consolida como la base que da seguridad al bebé cuando se siente amenazado.




La crianza con apego, término acuñado por el pediatra estadounidense William Sears (nacido en Illinois en 1939), se basa en la teoría del apego. El principio más importante de esta teoría es que un bebé recién nacido necesita desarrollar una relación de calidad con al menos una persona cuidadora principal para que su desarrollo social y emocional se produzca adecuadamente. Ese vínculo emocional le proporcionará al bebé una seguridad emocional indispensable para el buen desarrollo de su personalidad ya que sus emociones aún están sin madurar y se irán desarrollando dependiendo de la respuesta de su principal figura de apego. Un ejemplo que ponen en evidencia que las emociones necesitan desarrolarse es el experiemento de presentarle a un bebé una serpiente por primera vez. Si la persona de apego se muestra tranquila, el bebé se muestra tranquilo, pero si la persona de apego muestra miedo, nerviosismo o temor, el bebé reacciona de manera similar. Vemos que el vínculo emocional que se establece con la figura de apego se considera imprescindible para el bebé puesto que es su ventana al mundo. Ese vínculo es precursor de la seguridad en sí y de la empatía que la criatura desarrollará en sus relaciones personales en la vida adulta.

La asociación educativa “Attachment Parenting International” (crianza con apego internacional) propone 8 principios básicos que fomentan un apego saludable o seguro (las 8 “B” en inglés). Esos principios que guían para llevar a cabo una crianza con apego son:

  1. Birth bonding: lazos afectivos desde el nacimiento.
  2. Breastfeeeding: lactancia materna.
  3. Babywearing: porteo.
  4. Beding close to baby: dormir cerca del bebé.
  5. Belief in the language value of your baby’s cry: creencia en el valor lingüístico del llanto del bebé.
  6. Beware of baby trainers: cuidado con los entrenamientos para bebés.
  7. Balance: armonía.
  8. Both: ambos.

Expliquemos de manera resumida cada principio.

1. Birth bonding: lazos afectivos desde el nacimiento.

Se debe optar por un parto lo más consciente y natural posible que permita crear ese primer vínculo del bebé con su madre mediante el contacto piel con piel. Sin embargo, a veces pueden surgir contratiempos y no poderse crear ese primer vínculo. Eso no es motivo de preocupación puesto que los lazos afectivos se van creando a lo largo de la crianza y ese primer contacto piel con piel simplemente debe tomarse como un inicio.

2. Breastfeeeding: lactancia materna.

Tanto la crianza con apego como la Organización Mundial de la Salud defiende la lactancia materna. La OMS afirma que la lactancia natural es una forma de proporcionar un alimento ideal para el crecimiento y el desarrollo sano de los lactantes; también es parte integrante del proceso reproductivo, con repercusiones importantes en la salud de las madres. La propia OMS añade que el examen de los datos científicos ha revelado que la lactancia materna exclusiva durante 6 meses es la forma de alimentación óptima para los lactantes. Posteriormente deben empezar a recibir alimentos complementarios, pero sin abandonar la lactancia materna hasta los 2 años o más. Pero la lactancia materna no solo proporciona alimento y protege al bebé de enfermedades, sino que fomenta su desarrollo cognitivo, sensitivo y emocional ofreciendo a la criatura calma, consuelo y sguridad.

3. Babywearing: porteo.

Portear al bebé, es decir, llevarlo encima, fortalece el vínculo entre la criatura y la figura de apego pues se siente segura, nota el calor humano y oye los latidos de su corazón, lo que le recuerda a su estancia en el útero, proporcionándole confort. Además, de este modo el bebé puede ir descubriendo su entorno y ser estimulado sensitivamente al ser llevado de un sitio a otro y no permanecer estático en su cuna o trona.

4. Beding close to baby: dormir cerca del bebé.

Las necesidades básicas del bebé como hambre, soledad, miedo, frío, etc. también se presentan durante la noche y necesita que la figura de apego esté cerca y le ayude a calmarse y a regular sus emociones. Por eso, desde la crianza con apego se defiende que el colecho con seguridad es la mejor práctica pues le aporta al bebé la tranquilidad y la seguridad que necesita para tener un sueño placentero. La Asociación Española de Pediatría también clasifica al colecho como una práctica beneficiosa tanto para la lactancia como para crear un “vínculo seguro” con el bebé, siempre y cuando se realice en forma segura.

5. Belief in the language value of your baby’s cry: creencia en el valor lingüístico del llanto del bebé.

Cuando el bebé siente que algo no va bien recurre al llanto como medio principal para expresarse. Llora si se sienten incómodo o inseguro, si tiene sueño o hambre, etc. Por eso, es fundamental que la persona que cuida al bebé sepa interpretar ese llanto para poder actuar de forma adecuada y satisfacer esas necesidades hasta que la niña o niño sea capaz de valerse por sí misma. Es importante responder de manera adecuada a las necesidades del bebé porque la confianza y la empatía se desarrollan en la infancia, por lo que conectar con el bebé y responder adecuadamente a sus señales y necesidades le ayudará a gestionar mejor sus emociones.

6. Beware of baby trainers: cuidado con los entrenamientos para bebés.

El desarrollo psicoevolutivo de cada cruiatura es diferente y sus necesidades también. No hay dos bebés exactamente iguales y por tanto, lo que funciona para uno, puede que no funcione para otro. Hay ciertos entrenamientos muy rígidos como ciertas rutninas de dormir en la cuna que a veces pueden resultar duras para ciertos bebés. Estos entrenamientos tan basados en el reloj y en dejar llorar a corto plazo pueden parecer exitosas, sin embargo, a largo plazo pueden crear una distancia comunicativa entre el adulto y el bebé, pues dicha comunicación se ha visto truncada. Por eso, es mejor optar por una disciplina empática y descubrir las necesidades que llevan a ciertas conductas para buscar la solución más adecuada. Por ejemplo, a veces se fuerzan a los bebés a comer y dormir cuando no lo necesitan.

7. Balance: armonía.

Es fácil sufrir ansiendad durante la crianza de un bebé y que la persona cuidadora anteponga el bienestar de la criatura al suyo propio. Por eso es importante armonizar todas las facetas de nuestra vida para así poder transmir dicha armonía al bebé. Hay que saber cuando decir sí, cuando decir no y cuando es necesario pedir ayuda.

8. Both: ambos.

Normalmente el bebé nace en una familia donde existen dos figuras de apego y ambas figuras deben comprometerse a hacerse cargo de la criatura y a involucrarse en su crianza. Son las personas adultas las que deben crear un ambiente de amor, afectividad, seguridad, confianza, responsabilidad y respeto para poder transmiter esos valores al bebé a través de sus relaciones y actitudes.

Una vez hecha esta exposición, no podemos evitar hacer una corta  crítica a este modelo de crianza pues, como salta a la vista, la crianza con apego puede resultar muy exigente y agotadora o incluso imposible si además también tabajamos fuera de casa. La persona cuidadora es cuidadora a tiempo completo, lo cual puede producir ansiedad. Por ejemplo, la socióloga Sharon Haysdel opina que la “ideología de la maternidad intensiva” impone obligaciones poco realistas y perpetúa una vida de “doble turno” para las mujeres trabajadoras. Vemos, por tanto, que este tipo de crianza deja caer prácticamente toda la responsibilida sobre las mujeres, relegándolas a su papel más biologicista y reproductivo. Además, hace prácticamente imposible la conciliación familiar y laboral de las mujeres, desplazándolas al ámbito doméstico y apartándolas de su vida profesional.

Y es que la crianza con apego descrita por el Doctor Sears habla siempre de madre (y a veces de padre) cuando en realidad la figura de apego no necesariamente debe ser la madre biologica, pudiéndose hablar simplemente de figuras de apego, lo que haría del modelo un poco más inclusivo.

Por otro lado, al poner énfasis en la lactancia materna, se condena a la mujer a estar siempre cerca del bebé o a tener que recurrir, en última instancia a almacenar la leche para que otra figura de apego alimente al bebé. A esto debemos añadir que a veces es imposible establecer o mantener la lactancia materna, lo que puede afectar emocionalmente a la madre y hacerla sentir culpable. Y con respecto al porteo y al colecho, podemos observar que puede ser agotador o incluso peligroso si no se realiza correctamente y resultar extenuante y acaparador.

Aunque ciertos aspectos de la crianza con apego pueden ser muy beneficiosos para las criaturas, no hay estudios científicos concluyentes que demuestren que este modelo de crianza sea el ideal. A eso debemos añadir que impone una estructura familiar tradicional estableciendo roles de género (la mujer se queda en casa criando), lo cual no casa con la diversidad de familias que podemos encontrar: monoparentales, homosexuales, con bebés adoptados, poliamorosas, etc. Y a esas diferentes estructuras familiares debemos añadir que existen familias donde todos sus miembros adultos deben trabajar fuera de casa y asumir los ritmos de vida capitalista para poder subsitir, de modo que deja poco tiempo para pasar con las criaturas.

En definitiva, es un modelo de crianza muy en consonancia con los valores y el contexto estadounidense basado en una estructura familiar y unos roles de género tradicionales, de clase media-alta, de corte heterosexual, monógamo y con bebés biológicos, por lo que familias que se alejen de esas características tendrán muy complicado o imposible llevar a cabo una crianza con apego tal y como la propone el pediatra William Sears.

sonia.prian@liosocial.es




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