Crianza respetuosa y estilo parental democrático

La crianza respetuosa es una continuación o prolongación de la crianza con apego que se centra más en los primeros años de vida. Criar desde el respeto supone un gran esfuerzo puesto que la persona que cuida debe observar, analizar, comprender, estar disponible y sobre todo, actuar con calma.




En esta forma de crianza no se obtienen resultados inmediatos como por ejemplo con técnicas de modificación de conducta, puesto que la crianza desde el respeto es similar a sembrar. Se puede decir que es sembrar en las criaturas la semilla del respeto, la empatia, la comunicación, la confianza y la calma, siendo la persona que cría quien riega cada día con su ejemplo. De hecho, se siembra y se tarda en ver los resultados porque es un proceso en el cual la figura de apego guía a la criatura desde la empatia y siendo su modelo a seguir.

Como aquí la crianza es concebida como un proceso, se van viendo poco a poco los resultados en pequeños detalles y en la personalidad llena de valores que va adquiriendo la niña o niño. Poco a poco se va percibiendo cómo la criatura es agradecida, va respetando a otras niñas y niños en el parque, ayuda, etc.

En definitiva, es un modelo de crianza que se centra en la gestión de las emociones, por lo que la relación entre la persona cuidadora y la criatura se basa en el amor, el respeto, la confianza, la empatía y la conexión. Así, los cuatro principios básicos de la crianza respetuosa son:

    1. Horizontalidad. El mundo adulto está jerarquizado y se ha naturalizado que las relaciones entre adultos y menores sean verticales, es decir, de dominio y suminsión. Por eso, en la crianza con respeto se promueve tratar a las niñas y niños como iguales. Así, no se impone la autoridad mediente coerción, miedo o amenaza, sino que los menores son quienes otorgan autoridad a la persona que los cuida. El adulto debe ganarse esa autoridad ofreciendo un trato respetuoso, dando ejemplo, preguntando, escuchando, etc.
    2. Empatía. La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona, por lo que el adulto debe ser capaz de conectar y ponerse en el lugar del menor.
    3. Respuesta sensible. En la medida en que el adulto sea capaz de responder de manera coherente a las necesidades, demandas y emociones de la criatura, se favorecerá entre ambos un vínculo de apego seguro, lo que proporcionará a la criatura la certeza de que cuenta con alguien que la cuida, quiere y le proporciona seguridad, lo que se traducirá en el desarrollo de una buena salud mental.
    4. Límites y disciplina positiva, no punitiva. No se trata de premiar o cartigar conductas ni tampoco dejar a las criaturas hacer lo que deseen, sino que se trata de establecer límites con empatía que vayan favoreciendo poco apoco la autorregulación del menor. Criar sin violencia es criar sin gritos, sin golpes, sin catigos y sin forzar a la criatura a entrar en etapas para las que aún no está madura.

Tras esta breve exposición de la crianza resptuosa, podemos decir, que no es otra cosa que una crianza dentro del estilo parental democrático ya descrito por Maccoby y Martin1. Estos autores explican que la crianza democrática se caracteriza por estar centrada en el menor, siendo la persona cuidadora quien entiende sus sentimientos y le enseña a manejarlos.

Algunas características que suelen presentar los adultos que educan dentro del estilo democrático serían que establecen límites claros, tienen expectativas reales en las criaturas, saben negociar teniendo en cuenta los intereses y el bien de todas las partes implicadas, son cariñosos y afectuosos con sus niñas y niños, escuchan y hablan abiertamente con ellas, dan la oportunidad a los menores de poder expresarse, son conscientes de que las niñas y niños tienen sus propios pensamientos, potencian el pensamiento crítico y las buenas acciones, son flexibles y razonables, las criaturas pueden confiar en ellos y las consecuencias a los actos que aplican siempre son justas e incluso en ocasiones, consensuadas.

Este estilo de crianza tiene grandes beneficios en el desarrollo de las criaturas y numerosos estudios demuestran que los menores se desarrollan de forma saludable si son criados bajo un estilo democráticos. En definitiva, son niñas y niños más felices, más competentes, con mejores relaciones sociales y una mejor autoestima. Suelen ser personas asertivas, empáticas y con mayor ingenio. Además, tienen menos probabilidad de desarrollar problemas emocionales o de conducta puesto que suelen tener un buen control emocional y confianza en sí para aprender y adaptarse a diferentes situaciones y contextos.

Una vez expuestos ambos modelos se observa que la crianza respetuosa (continuación de la crianza con apego) no es más que una crianza asertiva o democrática, pero sacada de su contexto científico y psicológico y llevado al terreno de lo “civil” y del mercado. Y decimos esto porque se concibe ese modelo de crianza como una especie de estilo o filosofía de vida alternativa, en oposición a modelos anteriores más autoritarios que cuenta incluso con tiendas especializadas que venden desde juguetes, hasta ropa de premamá. Aquí quien aconseja a las familias no es una psicóloga o una pedagoga, docta en su campo científico, sino una tienda o asociación que suministra múltiples productos que comprar para llevar a cabo esa crianza.

Por otro lado, se ha tomado un discurso de la psicología del desarrollo y se ha llevado al ámbito familiar y sobre todo, maternal, despojándolo de su base científica e incorporándolo al conocimiento popular o común. Se ha encasillado ese conocimiento dentro de la idea del instinto (propio de las madres) lo que significa una vuelta atrás en el tiempo, a una especie de “maternidad vintage” donde incluso se retoman hábitos de tiempos pasados como el uso de pañales de tela de algodón. De hecho, la crianza respetuosa, también es llamada crianza natural.

Que ese conocimiento científico pase a ser conocimiento popular, en parte es beneficioso porque va calando a la población, se va materializando en nuestras conductas diarias pero en realidad hemos sustituido esa confianza y autoridad de “la bata blanca” por marcas, tiendas, modas, etc. En definitiva, la ciencia (psicología) es sustituida por el lucro dentro del sistema capitalista.

1Maccoby, E.E.; Martin, J.A. (1983). «Socialization in the context of the family: Parent-child interaction». En Mussen, P.H.; Hetherington, E.M., eds. Manual of child psychology, Vol. 4: Social development. New York: John Wiley and Sons. pp. 1-101.




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