Habla claro, sé efectivo y gana puntos entre tus clientes

Una de las características del español jurídico y del español de la Administración es su audacia a la hora de crear nuevas palabras. A veces esto se hace por la necesidad de llenar un hueco o añadir precisión cuando no se encuentra la palabra adecuada en el español común. Pero lo cierto es que la mayoría de las veces esto se debe al automatismo propio de este lenguaje y a la diversidad de recursos que ofrece nuestra lengua.




Muchas de estas nuevas palabras creadas por el jurista o el funcionario público de turno son transparentes y se pueden entender sin dificultad. Sin embargo, cabría preguntarse si esta creación era necesaria y oportuna y qué efecto ofrece esta en el lector final que es, al fin y al cabo, en quien debemos pensar pues a él nos estamos dirigiendo.

Un ejemplo: el verbo «inadmitir». Aunque el verbo «inadmitir» está recogido en el DLE y en el Diccionario de español jurídico de la Real Academia de la Lengua, es un tecnicismo propio del lenguaje de la Administración y del Derecho procesal. Es una palabra de nueva creación forzada a partir del prefijo «in-» y del verbo «admitir». Su significado es, en principio, bastante transparente pero, ¿qué se le pasa por la cabeza al lector común cuando lee un titular como «El Supremo inadmite la querella de Abogados Cristianos contra Marlaska por la suspensión de actos religiosos durante el confinamiento»?

Como decíamos, aparentemente el verbo «inadmitir» es bastante transparente en cuanto a su significado pero, no me negaréis que algo os ha chirriado al leer el titular. ¿Cuántos os habéis preguntado si esta palabra existe?

Por esta razón, desde LIO-Lingüístico, para facilitar la comprensión de este tipo de textos por parte del público no especialista, recomendamos usar verbos o expresiones propias del lenguaje común: «no admitir», «rechazar», etc.

El lenguaje claro es un valor que deben acoger tanto en la Administración como en el lenguaje legal. Se trata de, a la hora de redactar un texto, pensar que va dirigido a un público que no tiene por qué conocer el lenguaje técnico que manejas en tu empresa o sector. La idea es que cuando redactamos un contrato, una sentencia, una petición o cualquier otro texto legal o administrativo, le objetivo es que la persona que va a recibir ese mensaje lo pueda entender sin problemas.

Para esto, hay que tener en mente siempre tres conceptos básicos:

– usa expresiones concisas y claras;

– usa una estructura lingüística adecuada y efectiva;

– usa un buen diseño para tu documento.

Si quieres asesoramiento sobre este tema, puedes ponerte en contacto con el responsable de nuestro área de asesoramiento lingüístico, José Gallego Leal, a través de: jose.gallego@liosocial.es




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