Menores vs Internet

Hoy día es necesario tener cierto control sobre lo que hacen los menores cuando se conectan a internet. La llamada “red de redes” es como una gran ciudad, pero sin medidas predefinidas para proteger a quienes aún no han llegado a la mayoría de edad. Ahí es donde entra la responsabilidad de tutores/as, madres y padres,…




Muchas familias pasan mucho tiempo en casa; más recientemente, debido a la situación de pandemia de la COVID-19. El tiempo en casa a menudo se traduce en más horas conectados a internet. Esta situación ya alcanza a todos los niveles del entorno de los menores: la escuela, la tarea, la socialización, el entretenimiento y los juegos.

No todo lo que hay en internet es contenido adecuado para niños/as y adolescentes. ¿Qué se puede hacer? Quizá sea interesan alguna estrategia para controlar el tiempo y las actividades, establecer pautas y sobre todo comunicarse con los más pequeños para asegurarse de que siguen las recomendaciones. También es muy útil usar una aplicación de control parental para ayudarlo a administrar algunas de estas tareas.

A quien le preocupe la exposición de sus hijas/os a internet, aquí hay algunas formas de ayudarlos a mantenerse seguros cuando se conectan:

1. Establezca límites de tiempo.

Los menores son capaces de permanecer delante de una pantalla todo un día, pasando tiempo con móviles, tabletas, computadoras portátiles y televisores.

Haga cumplir una cantidad de horas por día o semana para el uso de dispositivos (debe considerar los dispositivos que usa y los tipos de actividades que pueden hacer, o programas que pueden ver, etcétera).

Trabaje la denominada “alfabetización mediática” con el objetivo de alcanzar cierta “autorregulación”. Dicho de otra manera, siempre es buen momento para aprender y descubrir lo que les gusta hacer en línea, así como sugerirles nuevos programas de televisión y aplicaciones para que prueben. Programe jornadas o actividades que no precisen estar delante de una pantalla.

2. Controle lo que hacen cuando usan Internet.

Puede decidir dejar que sus hijos/as obtengan su propia dirección de correo electrónico, configurar cuentas de redes sociales y usar Internet sin supervisión. Si es así, es una buena idea verificar lo que están haciendo.

Hágales saber a sus hijos/as que usted va a vigilar el uso de sus dispositivos y explíqueles por qué lo va a hacer. Pídales que compartan las contraseñas de sus cuentas y hágales saber que no se trata de fisgonear, se trata de seguridad.

Puede ser útil saber qué mensajes de texto, descargas y búsquedas están viendo. Saber estas cosas ayuda a la hora de abrir una línea de comunicación con los menores. Por ejemplo, un menor puede encontrarse con un problema que no sabe cómo plantear, o dudar de si está ante un contenido inseguro. Ante algo así es importante que sientan que puede contar con usted para resolverlo.

Y en el caso de confirmar de que está ante un contenido/comportamiento inapropiado, puede explicarles la importancia de la seguridad en la red y cómo deben actuar. Una vez que sus hijos/as comprendan mejor cómo usar Internet de manera segura, podría considerar vigilarlos con menos frecuencia.

3. Establezca reglas sobre el uso de las redes sociales.

Las redes sociales son un desafío para los adolescentes. Por un lado, puede ayudar a fortalecer la conexión con sus amistades. Por otro lado, también puede distraerlos de la comunicación en persona, y potencialmente causar una baja autoestima y exponerlos al ciberacoso.

Los efectos de las redes sociales varían enormemente. Colaborar en un proyecto grupal a través de Google Hangouts o vincularse con un nuevo amigo a través de Instagram puede ser beneficioso. Desplazarse por Snapchat durante horas o lidiar con los trolls de Twitter no suele ser un uso inteligente del tiempo. Hable con sus hijos sobre los hábitos inteligentes de las redes sociales y las mejores formas de usar sus dispositivos.

Anímelos a que presten atención a cómo se sienten antes, durante y después de usar las redes sociales. Hable sobre lo que los hace sentir bien o no tan bien. Puede ayudarlos a resolver problemas, establecer límites de redes sociales y usar funciones de privacidad y filtros de contenido.

¿Qué más? Puede modelar buenos hábitos al no pasar demasiado tiempo con su móvil, tablet, ordenador, videoconsola…

4. Manténgase al tanto de la información compartida en línea.

Familiarícese con los sitios web que visitan sus hijos, las redes sociales que usan y las aplicaciones que descargan. Lea reseñas, infórmese. Consulte los términos y condiciones de los sitios web para ver qué tipo de información rastrea y almacena.

Otra opción es ser “cómplice”. Descargar las mismas aplicaciones, jugar con ellas y ser “amigo/a” de su hijo/a. De esa manera, ocasionalmente, puede explorar lo que comparten públicamente cuando están en línea.

5. Limite el acceso a los sitios web.

Llegar a un sitio web inadecuado puede ser tan fácil como hacer clic en el enlace incorrecto. Dependiendo de la edad y el nivel de madurez de su hijo/a, puede considerar establecer restricciones en los sitios web y los tipos de descargas que considere inapropiadas. Continúe enseñándoles cómo evaluar sitios web confiables.

En definitiva, controlar lo que hacen los menores cuando se conectan a internet requiere esfuerzo y compromiso por parte de las personas adultas. Aun así, es una buena idea tomar medidas para saber con quién están hablando, adónde van y qué contenidos visualizan y descargan.

El objetivo es ayudarles a que desarrollen hábitos seguros y administren el tiempo de una manera inteligente.

Fuente: NortonLifeLock




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