Menores y videojuegos

Para empezar, las madres y los padres (y en algunos casos el profesorado) deberían empezar por averiguar a qué videojuegos juegan sus hijos. Los padres y maestros pueden encontrar que algunos de ellos contienen material al que preferirían que no estuvieran expuestos. Si se tienen objeciones al contenido de los juegos, deben facilitar el diálogo con los menores sobre el tema y, si corresponde, establecer algunas reglas. Algunos objetivos con los menores deberían ser:

  • Para ayudarlos a elegir juegos adecuados que sigan siendo divertidos.
  • Hablar con ellos sobre el contenido de los juegos para que comprendan la diferencia entre fantasía y realidad.
  • Para desalentar el juego solitario.
  • Para protegerse del juego obsesivo.
  • Seguir las recomendaciones sobre los posibles riesgos planteados por los fabricantes de videojuegos.
  • Para asegurarse de que tengan muchas otras actividades que realizar en su tiempo libre además de jugar videojuegos.




Educativo

Los padres y los maestros deben recordar que en el contexto adecuado, los videojuegos pueden ser educativos (ayuda a la búsqueda de soluciones que la trama del videojuego plantea, en un contecto en el que deben pensar y aprender más rápidamente); también pueden ayudar a elevar la autoestima de un menor y pueden aumentar la velocidad de sus tiempos de reacción.

Madres, padres y profesorado también pueden utilizar los videojuegos como punto de partida para otras actividades como pintar, dibujar, actuar o contar historias. Todas estas cosas podrían ayudar en la escuela. Hay que tener en cuenta que los videojuegos son solo una de las muchas actividades que los menores puede realizar junto con actividades deportivas, clubes escolares, leer y mirar la televisión. E incluso puede contribuir a una dieta recreativa equilibrada.

¿Cuánto tiempo es demasiado?

¿Cuándo se convierte en un problema? La pregunta más frecuente es “¿Cuánto tiempo jugando a videojuegos es demasiado?

Para ayudar a responder esta pregunta, existe una serie de preguntas que nos pueden dar una pista:

¿Mi hija/o…

…juega videojuegos casi todos los días?
…a menudo juega videojuegos durante períodos prolongados (más de 3 a 4 horas seguidas)?
…juegas videojuegos por diversión o por “inercia”?
…se pone inquieto, irritable y de mal humor si no puede jugar videojuegos?
…sacrifica actividades sociales y deportivas para jugar videojuegos?
…juega videojuegos en lugar de hacer sus deberes?
…intenta reducir el tiempo de estar con los videojuegos pero no puede?

Si la respuesta es “sí” a más de cuatro de estas preguntas, es posible que esté jugando demasiado, y es cuando debería plantear hacer algo.

¿Qué puedes hacer?

Supongamos que se ha detectado el problema y ha llegado la hora de plantear alguna acción para evitar que vaya a más.

  • Primero, revisar el contenido de los juegos. Intente dar paso a juegos que sean educativos en lugar de violentos. Normalmente, madres y padres suelen controlar lo que sus hijos e hijas ven en la televisión; con los videojuegos no debería ser diferente.
  • En segundo lugar, trate de eliminar el tiempo de los videojuegos como una actividad solitaria y fomente el juego en grupo. Esto hará que hablen, cooperen y se diviertan juntos.
  • En tercer lugar, establezca límites de tiempo. Dígales, por ejemplo, que pueden jugar un par de horas después de haber hecho sus deberes o sus quehaceres domésticos, no antes.
  • En cuarto lugar, seguir las recomendaciones de los fabricantes de videojuegos (por ejemplo, sentarse a cierta distancia de la pantalla, jugar en una habitación bien iluminada, nunca tener la pantalla al máximo brillo y nunca jugar cuando se está cansado).

Finalmente, si todo lo anterior falla, es el momento de retirar la consola de juegos y devolverla a tiempo parcial cuando sea apropiado.

Algunas conclusiones

Las personas expertas han investigado en todos estos años tanto los posibles peligros como los beneficios potenciales de los videojuegos. La evidencia sugiere que, en el contexto adecuado, los videojuegos pueden tener beneficios educativos y de salud positivos para una amplia gama de subgrupos diferentes.

Lo que también queda claro es que también se demuestra que las consecuencias más negativas de los videojuegos vienen dadas por los excesos. Por lo general, hay poca evidencia de efectos adversos agudos graves en la salud del juego moderado. Se da la circunstancia que los menores que usan videojuegos de forma moderada suelen tener bastante facilidad a la hora de tener y consolidar amistades, hacer deberes y participar en actividades deportivas.

Para quienes usan los videojuegos de una manera más constante, hay probabilidades de que los efectos adversos sean relativamente menores y temporales. Estos efectos se suelen resolver espontáneamente con una frecuencia de juego disminuida.

En cambio, el riesgo de quienes se exceden en el tiempo y uso de los videojuegos de manera obsesiva, son los que corren mayor probabilidad de desarrollar problemas de salud.

El potencial de los videojuegos

Si se tiene cuidado en el diseño y si se colocan en el contexto adecuado, los videojuegos tienen el potencial de ser utilizados como ayudas de entrenamiento en aulas y entornos terapéuticos. También para proporcionar habilidades de coordinación psicomotora y en simulaciones de eventos de la vida real. Sin embargo, existe la necesidad de ir categorizando los videojuegos de una manera cada vez más clara, ya que podría darse el caso de que determinados tipos de juegos tengan efectos muy positivos, mientras que otros no tanto.

Si necesita ayuda en su entorno para afrontar estos temas, no dude en contactar a la dirección info@liosocial.es, o usar el siguiente formulario para dirigirnos un mensaje breve. ¡Te atenderemos!




Fuente: Griffiths, MD. (2002). The educational benefits of videogames. Education and Health, 20(2): 47-51

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