“Tengo una vivienda y quiero ponerla en alquiler, ¿cómo debo hacerlo?”

Si tienes una propiedad tipo vivienda a la que no das uso, seguro que has pensado en ponerla en alquiler como una alternativa viable. Si finalmente te has decidido, te animamos a que consideres dos planteamientos fundamentales:

– La vivienda es un Derecho Fundamental. No te aproveches de la situación de necesidad que existe hoy día, y no dejes que la “rentabilidad personal” pese más que la posibilidad de facilitar el acceso a una vivienda a personas que realmente lo necesitan.
– Haz una lectura pausada de la LEY DE ARRENDAMIENTOS URBANOS.




¿Qué tendrías que preparar? En primer luger, el contrato de alquiler. Ahí es donde vendrá fijada la cuota mensual, la forma de pago y el plazo del arrendamiento. También podrás fijar las causas de resolución del contrato (retraso en los pagos, daños en la propiedad,…), y es aconsejable que describas las condiciones en las que entregas la vivienda, así como las condiciones de su mantenimiento (reparaciones, obras…). En el contrato también se fija el importe de la fianza (que para viviendas es de un mes) y la identificación del responsable del pago de los suministros, derramas u otros gastos de la vivienda. Es importante acompañar al contrato un anexo con el inventario del mobiliario (si lo hay) y de su estado en el momento de llevar a cabo el contrato.

Ten en cuenta que el inquilino puede querer comprobar que la vivienda te pertenece. En este caso tendrás que presentar tu DNI y la escritura de la vivienda para comprobar la titularidad de la misma. También se puede solicitar una nota simple del Registro de la Propiedad que acredite que eres la persona propietaria.

Es un requisito obligatorio por ley que el propietario de una vivienda en alquiler incluya la etiqueta de eficiencia energética en los anuncios que lo publiciten, al margen de que será necesario que entregue una copia del certificado al futuro inquilino. Para que tenga validez, debe estar suscrito por un técnico competente y realizado con alguno de los documentos reconocidos por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, y debe renovarse cada 10 años. El certificado de eficiencia energética puede aportar o restar valor al inmueble en función de la calificación que le adjudique. Los niveles energéticos pueden ir del “A” al “G”, siendo A el más eficiente y G el menos eficiente.

La cédula de habitabilidad no es obligatoria, pero acredita la ubicación de la vivienda y certifica que la misma reúne los requisitos mínimos para que pueda ser habitada. Generalmente, deja constancia de su superficie y del equipamiento que tiene (cocina, baños, instalaciones, etc.), siendo muy útil para cualquier trámite que afecte al inmueble.

Tal y como indica la Ley de Arrendamientos Urbanos, la fianza que debe abonar un inquilino al alquilar una vivienda solo implica una mensualidad de la renta. El importe del mes de fianza debe ser depositado por el propietario de la vivienda en el organismo correspondiente de su comunidad autónoma, de modo que la Hacienda Pública tenga constancia de su arrendamiento.

Si no existe ningún contratiempo, el propietario deberá devolver el importe de la fianza tras finalizar el contrato. Eso sí, tienes la posibilidad de negarte a hacerlo en su totalidad o en parte cuando:

  • El inquilino no cumpla con la obligación del pago de las mensualidades acordadas por el alquiler de la vivienda.
  • Existan facturas pendientes de pago.
  • Se hayan generado desperfectos provocados por el inquilino.

Si quieres poner en alquiler tu vivienda y precisas de asesoramiento, no dudes en contactar con nosotros:




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